LAS CAJAS Y LOS BANCOS, datos para recordar.

27 Ago

Escrito con motivo de la propuesta de fusión de las Cajas de Ahorro de Vigo, Orense y Pontevedra, en Septiembre de 1998…

(DE AQUELLOS POLVOS, ESTOS LODOS…)

Las Cajas de Ahorro populares son un importante conjunto dentro del mundo financiero, y su evolución puede resumirse diciendo que han pasado de ser una “competencia” a los bancos, a convertirse en unos “banqueros más”, al igualarse en sus métodos y estrategia comercial.

Aprovechando que en Galicia el tema se ha puesto de actualidad, quizá sea el momento de hacer un análisis de su situación actual.

Antes de entrar en lo que realmente puede suponer la unificación de las mismas, deberían tenerse en cuenta algunos aspectos que expliquen nuestro párrafo inicial.

Por su origen e implantación, las Cajas siempre se han diferenciado de los bancos comerciales, aunque cada vez, menos.

Al tratarse de entidades con marcado carácter Social, su objetivo no coincidía con el de la banca privada, que tiene como único, la obtención de beneficios.

En las Cajas, el principal objetivo es la prestación de Servicios a la comunidad, aunque, lógicamente, obteniendo la rentabilidad suficiente para financiar sus actividades y proyec-tos, y disponer de una economía saneada.

Otra diferencia fundamental se encuentra en la forma en que se “gobierna” cada uno de los tipos de entidades: El consejo de Administración de los ban-cos está formado por “representantes” de los accionistas, es decir, de los propietarios del banco.

En el caso de las Cajas, al no tener “accionariado”, el Consejo se integra con representantes de entidades de carácter social, entidad fundadora o patrocinadora y otros.

Con el cambio de régimen, se produjo un “intento” de democratización de sus Consejos de Administración, dando entrada en dichos órganos de dirección a representantes de los imponentes (clientes) y de los trabajadores de la propia empresa.

Pero ese intento no obtuvo el éxito que presuntamente se esperaba: Al llevar a la práctica las normas establecidas, los nuevos reglamentos para designar a los componentes de los órganos de control y gobierno de las Cajas, presentan carencias claras sobre las imprescindibles garantías democráticas.

Los representantes de los clientes se eligen por sorteo, los de los trabajado-res de forma indirecta, y las entidades representadas no son las más signifi-cativas del ámbito económico-social.

La entidad fundadora pierde la posibilidad de asumir la presidencia.

(Quizá debamos decir que algo semejante ocurre en los grandes bancos privados, donde los Consejos de Administración son elegidos por una mínima parte del capital social.).

En cualquier caso, y desde hace ya algún tiempo (casualmente a partir de unas manifestaciones del Sr. Termes, en que se refiió a las Cajas como una competencia “desleal”, a las que se debería desplazar del mercado) se ha producido una convergencia en los métodos y modos operativos de ambos colectivos, pese a que los orígenes, los objetivos y los medios empleados deberían de ser distintos. lo que a mi me hace sospechar es una estrategía encaminada a eliminar esa competencia que tanto le molesta al presidente de la Asociación bancaria)

El “trasvase” de profesionales, y posiblemente las relaciones interpersonales de los distintos responsables, provoca una “coincidencia” en el “modus operandi” de los nuevos dirigentes de las Cajas con el de los dirigentes de la banca. (No de personas, sino de teoría y práctica financiera).

En definitiva: las Cajas de Ahorro populares se han incorporado al “monopolio de la banca”, adoptando la misma operativa y objetivos, pero lo que es peor, se oyen voces pidiendo su conversión en bancos privados.

Así pues la perspectiva desde la que contemplar la planeada unificación de las Cajas adquiere matices que creemos deberían de condicionar todo el proceso.

Es imprescindible abrir un debate sobre la conveniencia o no de la fusión, la forma de hacerlo, con quienes y cuando…

Pero también es imprescindible aprovechar la coyuntura para plantearse otros aspectos, mucho más fundamentales, desde nuestro punto de vista, que la misma fusión:

Nos referimos a la revisión de la función que las Cajas deben jugar en el contexto financiero y social de Galicia, revisar si realmente los cambios producidos han sido adecuados, e incluso la necesidad de acometer otras reformas y contrareformas que hagan de estas entidades verdaderos “motores” de la vida económica de nuestro país.

Es fundamental hacer realidad la democratización de los órganos de gobierno de las Cajas, saneando su integración en la Sociedad, de la que nacen y a la que deben servir.

De alguna forma, deberíamos esforzarnos en rescatarlas de las “malas compañías” que para ellas representan los bancos, que han aprovechado las circunstancias políticas para conseguir una legislación que en ningún otro momento de la historia de España, y posiblemente, en ningún otro país del mundo, les favorezca tanto.

Debería conseguirse que las Cajas se reconviertan de “colegas” a “competencia” de la banca.

Es más, estamos convencidos de que las Cajas obtendrían un éxito comercial sin precedentes, si abandonasen las actuales prácticas bancarias, y recuperasen sus viejas formas.

Así pues la cuestión de si una sola Caja para toda Galicia (objetivo “in pectore”), o dos, o cuatro, pierde importancia ante otros aspectos de más transcendencia política y económica, ya que sin duda, se trata de un sector estratégico para nuestra economía.

Aprovechemos entonces la “actualidad” que las Cajas Gallegas tienen en este momento, y destaquemos aquellos as-pectos que como ciudadanos, consumidores y clientes más nos perjudican.

Para ello, es necesario referirse al conjunto de las entidades financieras, en un somero análisis, para proponer cambios en las Cajas.

Se dice que estamos en una sociedad organizada según los principios de libertad de empresa, en la que las leyes de la oferta y de la demanda deberían garantizar un funcionamiento casi perfecto de la economía…

¿Pero se puede hablar de libertad de mercado si rigen las siguientes circunstan-cias?:

• La banca establecida está sobre protegida.
• El usuario carece de una oferta diversificada, y de un organismo que con-trole a la banca.
• La legislación parece hecha para “proteger” y “mejorar” la situación de las entidades financieras.
• Es prácticamente imposible la creación de nuevas entidades financieras, como cooperativas de ahorro, nuevas Cajas, etc. Que pudieran hacer su oferta desde una perspectiva de entidad de servicios sin ánimo de lucro.

Es razonable opinar que una banca nacionalizada (total o parcialmente) cumpliría mejor un papel favorecedor del desarrollo del conjunto de la sociedad, pero es evidente que el momento político no es el adecuado para plantear tal alternativa.

Ni remotamente se puede esperar de los actuales políticos ningún tipo de recorte espontáneo o voluntario del poder de las entidades financieras.

Pero se pueden poner en marcha otras alternativas, se puede planificar una acción ciudadana, tendente a crear una demanda que obligue a los políticos a cambiar su actitud.

Miguel A. Quinteiro
maqmaq@gmail.com – 669781006
http://www.adebate.net.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: